domingo, 21 de febrero de 2010

Las cuentas públicas / El kirchnerismo echa mano a otra caja /El Banco Central cederá al Gobierno $ 24.700 millones

Son las utilidades de 2009 y equivalen al Fondo del Bicentenario, cuya creación es una incógnita
Martín Kanenguiser
LA NACION
Mientras espera la decisión de la Justicia y del Congreso sobre la creación del Fondo del Bicentenario, el Gobierno se prepara para usar otra caja, equivalente a ese fondo, con la que financiará el aumento del gasto público de cara a las elecciones del año próximo.

Se trata de las utilidades que el Banco Central (BCRA) obtuvo en 2009, proyectadas en $ 24.700 millones ?US$ 6365 millones, según la cotización minorista del dólar de anteayer?, una suma bastante cercana a los US$ 6569 millones del Fondo del Bicentenario, cuya conformación provocó la mayor crisis política de los últimos años. "Al ser recursos que le pertenecen al Gobierno, se van a transferir al Tesoro", afirmó una alta fuente del Palacio de Hacienda.

El ministro de Economía, Amado Boudou, defendió, en diálogo con La Nacion, la legitimidad de este gigantesco movimiento de fondos, que achicará en forma considerable la ganancia del BCRA, respaldo clave de la estabilidad financiera de un país.

En ese sentido, Boudou descartó que pueda generarle déficit cuasi fiscal a la entidad rectora de la política monetaria y del sistema financiero. "Lo que causaba déficit cuasi fiscal era la estrategia de licitación de Lebac y Nobac [letras] de la gestión de Martín Redrado, con altas tasas de interés", indicó el titular de Economía.

En cambio, según el ministro, a partir de los cambios en la conducción del Central, la nueva política de licitaciones mantiene el objetivo de esterilización de dinero, pero a un costo menor que en el pasado.

Las utilidades del BCRA por transferir al Gobierno son, básicamente, ganancias contables del año pasado, que corresponden a la suba en los bonos públicos que tiene la entidad monetaria en su cartera y a la mejora en el valor del tipo de cambio.

En 2008, la entidad que ahora preside Mercedes Marcó del Pont ya le había traspasado dinero al Tesoro por este concepto, pero la polémica se amplificó el año pasado porque se trató de utilidades "poco genuinas", según la discusión generada entre los analistas. El Ministerio de Economía negocia cada año el giro de las utilidades con el directorio del BCRA, tras arduas discusiones técnicas cuando cierra el balance del organismo, a fines de marzo.

En 2008 y 2009, el pase de fondos rondó los $ 4500 millones anuales.
En ambos casos, se trató de un porcentaje relativamente menor del superávit fiscal; este año, en cambio, sería un monto mayor que el proyectado como ahorro total en el presupuesto. Además, la resolución será más fácil, ya que allegados a Marcó del Pont indicaron que "si Economía lo pide, no habrá ningún conflicto en ceder esos fondos".

Cerca del ministro Boudou confirmaron la estrategia, más allá de la suerte que corra el Fondo del Bicentenario en la Justicia o en el Congreso en los próximos días. La polémica por el traspaso de todas las utilidades del BCRA al Tesoro se puede resumir en dos ejes centrales:

l La puesta en marcha del Fondo del Bicentenario generaría, como advertía Redrado, la emisión de $ 25.000 millones para financiar gasto corriente y de capital, al liberarse recursos presupuestarios que antes estaban destinados al pago de la deuda pública. A este monto se agregaría otro similar por las utilidades del BCRA y, de este modo, se sumarían a la circulación monetaria actual unos $ 50.000 millones que presionarían a los precios. La cifra parece todavía más significativa si se toma en cuenta que el total de la base monetaria asciende a unos 115.000 millones de pesos.

l A diferencia del Fondo del Bicentenario, que encontró obstáculos en la Justicia (al menos hasta ahora) y cuya aprobación parlamentaria está en duda, la apropiación de las utilidades para el Gobierno será automática si el BCRA no expresa resistencia alguna. De hecho, la nueva conducción confirmó su acuerdo con la estrategia de inyectar más dinero para expandir todo lo posible el nivel de actividad. Para Néstor Kirchner, eso significa crecer cerca del 7% en 2010, aun con el riesgo inflacionario que significa mientras la inversión, como lo admite el propio Gobierno, no crece desde el año pasado.

Ahora la presidenta Cristina Kirchner convocó a empresarios; la titular del BCRA y la ministra de Industria, Débora Giorgi, comenzaron a reunirse con diversos sectores y Boudou defiende el Fondo del Bicentenario y el canje de deuda como instrumentos para recuperar la confianza del sector privado. Pero, paradójicamente, si el Gobierno logra su objetivo, realimentará la inflación, prevista en un 20 a un 25 por ciento para 2010.

"Cuando una inversión comienza, implica un incremento en la presión inflacionaria, porque incrementa la demanda agregada. Luego de algunos años, al aumentar la capacidad productiva, esa demanda se transforma en oferta y logra disminuir la presión sobre los precios", advirtió un economista. Más allá del riesgo inflacionario, la decisión política de captar todas las utilidades se tomó mientras la entidad monetaria enfrenta otra mala noticia: luego de un último trimestre positivo en 2009, en enero y febrero se reinició la fuga de capitales.

En enero, según números que se manejan en reserva, llegó a US$ 1000 millones -compensada por un superávit comercial similar- y en febrero se proyecta en US$ 1500 millones. Desde 2007, la salida neta de capitales fue de US$ 47.000 millones.

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